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GANO ESPAÑA, GANO EL FUTBOL

Después de un campeón como Italia en 2006, lo mejor que le pudo pasar al fútbol es que España haya sido la nueva campeona del Mundo. Con el toque como bandera, el equipazo de Vicente del Bosque se sobrepuso a un mal comienzo y termino llevándose la copa, superando a una muy desdibujada Holanda que pensó más en las virtudes ajenas que en las propias.

Vicente del Bosque supo armar de manera perfecta el rompecabezas de este equipo. Pocó le importó las diferencias entre Catalunya y España para armar su equipo. Diferencias que hoy quedaron zanjadas y fueron reemplazadas por un grito de corazón: ¡Campeones, oe, oe, oe!

Del Bosque sabía que lo mejor del fútbol español por eso no reparó en llevar y poner de titulares a seis, por momentos siete u ocho, hombres del Barcelona. Algo que en Madrid pudo haber sido tomado como una ofensa al principio de la Copa del Mundo. El Bigotón sabía que el camino para ganar la copa era jugar al fútbol y quien había trazado ese sendero era el Barcelona.

Así utilizó a Piqué y Puyol en el fondo, Xavi e Iniesta en el medio y David Villa (flamante incorporación culé) y Pedro (en los momentos cúlmines del torneo), arriba. Complementó con la seguridad y el corazón de Iker Casillas,la sorpresa de Sergio Ramos y el laburo incansable de Xabi Alonso, los tres del Real MAdrid. A ellos les sumó a Joan Capdevilla, del Villareal. Con esa base, muy Barça, Vicente del Bosque demostró que al fútbol lo ganan los equipos que se deciden a jugar.

Holanda, por caso, terminó perdiendo la final por haber escogido o entendido que a España se le ganaba pegando. Así, a lo único que podía aspirar era a ir a los penales, pero, miren como es el fútbol, si Robben hubiese estado más fino incluso podría haberlo ganado. Está vez, sin embargo, la pelototita se puso del lado del equipo que mejor la trató.

Incluso el gol ,por su autor, fue un canto a la justicia. Lo marcó Andrés Iniesta, el mejor jugador del mundo en equipo (lejos del brilló de Lionel Messi pero mucho más entendedor del juego que La Pulga). Con ese golón de Iniesta, gran pase de Césc Fabregas que era suplente en este equipo, España logró alcanzar el cielo futbolístico y unir a todo un país detrás del mismo grito.

España lo ganó porque lo quiso ganar. Después de la paliza que le propinó a Alemania, Holanda se asustó y salió a destruir y no a construir. Pieza por pieza, la Furia era más que la Naranja, pero seguramente otra hubiese sido la final si Holanda aplicaba la misma fórmula con la que dejó en el camino a Eslovaquia, Brasill y Uruguay. Sin embargo, prefirió estar muy pendiente del rival. España, en cambio, solo está pendiente de una cosa: La pelota y que está viaje rumbo a un compañero. Con eso sólo, la quintaesencia del fútbol, logró consagrarse como el mejor de todo en un Mundial que reivindicó los equipos por sobre las individualidades. ¡Enhorabuena!

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ESPAÑA HACE HISTORIA: ¡¡¡JODER!!!

¡¡¡Cuantos libros se van a quemar en este Mundial!!! Si alguien esbozaba si quiera que la final del Mundial sería EspañaHolanda, prácticamente se le reirían en la cara. Ojo, los méritos los habían hecho, pero antes estaba Brasil (la Naranja se lo cargó), Inglaterra (Alemania lo echó), Argentina (Alemania también la destrozó) e incluso Italia (se autodestruyó) por ser última campeona.

Pero ¿Holanda? “Nunca ganaron el Mundial”,”son fríos”, “en los momentos claves se achican, les falta un Messi”….Bueno, señores, Holanda está en la final. ¿España? “Gallegos agrandados, nunca ganaron nada”, “arrancaron perdiendo con Suiza, se vuelven en primera ronda”, “No, el candidato nunca gana el Mundial”. Señores, España también está en la final. ¿y ahora?

Holanda logró su pasaje ayer tras ganarle a un laborioso Uruguay. España obtuvo su golden ticket al pegarle una paliza futbolística a Alemania. Sí, el mismo equipo que había maravillado ante Inglaterra y Argentina hoy fue chiquitito y se fue cabizbajo del Mundial. España lo pisó y no lo goleó porque lo único bueno que hicieron los teutones en el partido fue anular a David Villa que casi no pudo pesar.

Pero lo que no pudo hacer Villa lo hizo Pedro. Partidazo del compañero de Messi. No era el único claro había ¡Siete compañeros! de Lio en cancha. A saber, Puyol, Pique, Busquets, Xavi, Iniesta, David Villa y Pedro. Muchos de ese sépteto fueron quienes materializaron la página dorada.

Puyol y Pique sacaron absolutamente todo lo que tiraban los alemanes. El juego de Xavi e Iniesta (aunque es muy injusto no nombrar Xabi Alonso, del Real Madrid) es una oda al fútbol. Pelota que viaja por el piso, siempre al compañero y un derroche de técnica. Y claro, arriba el hombre gol de España y uno de los del Mundial, el Guaje, secundado hoy de manera extraordinaria por Pedrito, que le robó el protagonismo y rompió ese laboratorio tan celoso que arma Alemania en torno a sus rivales.

No se puede decir que Alemania estaba cansada. Venía de un 4-0 ante Argentina, muy tranquilo. Lo que agotó a los teutones fue correr la nada misma. Sin orden, y sin la posibilidad de que Schweisteiger-Kherida ganaran el medio, las ilusiones alemanas se diluían. Özil estaba muy bien marcado, Podolski terminaba jugando de volante y Klose quedaba tan aislado como Higuaín el pasado sábado. ¿Müeller? Lo miraba en la platea, por estar suspendido.

Sin embargo, España no lograba lastimar y la Mannschaft esperaba agazapada para soltar la contra con sus aviones. Bueno, ni una sola vez Alemania metió la contra letal y eso que España quedó mal parada un par de veces.

El resultaod táctico del partido, deja en evidencia lo mal que se laburó este partido desde el lado de Diego Maradona y los suyos. Con evitar que el medio lo ganen los alemanes, más acorralar a Özil, la Furia anuló los circuitos teutones. ¿no podía haberlo hecho argentina? Un Dato: España jugó en el mediocampo con Xavi, Iniesta, Xabi Alonso y, por momentos, Capdevilla y Sergio Ramos: cinco hombres. ¿Argentina? Mascherano sólo.

Más allá de eso, lo concreto es que España comenzó mejor, siguió mejor y llegó al gol primero, algo que en estos partidos es de vital importancia. Tras un córner, Puyol metió un cabezazo de esos que desprenden gloria cuando la pelota sale disparada y dejó sin asunto a Neuer, a quien no le quedó otra que sacarle de adentro…del arco.

Alemania, en esos últimos 15 minutos, ensayó algo de rebeldía. Pero ya era demasiado tarde. Incluso Pedro, en su único error de la tarde, desperdició el 2-0. El medio del equipo de Vicente del Bosque había ganado el partido y había conseguido un objetivo históricamente negado para España: disputar la final de un Mundial.

En la final se medirán dos estilos muy parecidos, dos 4-2-3-1 tallados sobre madera, dos esquemas y dos formas de ver el fútbol similares. Dos equipos que son casi un reflejo. La pelota, seguro, irá sobre el piso. Porque es allí donde España y Holanda encontraron su fortaleza. El Mundial se encargó de dejar un clarísimo mensaje: será ganado por un equipo y no por un Maradona, ni por un Pelé, ni por un Platini, ni por un Cruyff.

El fútbol ha cambiado y Holanda y España lo han entendido, por eso serán ellos y no otros los que jueguen el próximo domingo en el Soccer City la final del Mundial. Que gane el mejor, el buen espectáculo está prácticamente garantizado y eso, en tiempos en que el negocio golea al juego, es la mejor noticia que el Mundial nos pudo haber dado.

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EL CORAZON CELESTE DEJO DE LATIR ANTE EL FUTBOL NARANJA


¿Volvió la Naranja Mecánica? No, pero casi. Está Holanda que comanda Van Marjwick tiene eso no se qué…Es un equipo que no brilla, peor, a su manera luce. La Jabulani, tan rebelde, viaja mansita por el piso cuando se la pasan entre los pies sensibles de Wesley Sneijder, Arjen Robben y Robin Van Persie. Entonces, corre la bola y el rival, los de Naranja, cual conos, están estáticos.

Así Holanda desgastó a Uruguay, que exhibió sus recursos, penó por la ausencia de Luis Suárez, extrañó a Diego Lugano atrás y mostró, sobre todo, un corazón inquebrantable. Ya lo dice La Vela Puerca, “Si todo parece jodido, es cuando hay que poner” Y Así, la Celeste arribó un 3-2 nervioso que preocupó y mucho a los Oranges. Stop. Volvamos al principio.

La obligación era Naranja, por eso no sorprendió que la pelota, al principio la tuvieran los europeos. Uruguay proponía el muro con los cuatro de atrás más el gran partido de Walter Gargano y Pereira, en el mediocampo. Así aguantaba los embates, de una Naranja que atacaba con Robben, Van Persie, Sneijder y sumaba a Kuyt, como descarga por afuera para que llegue el centro.

Sin embargo, el partido se abrió por un verdadero golazo de Giovanni Van Bronckhorst que más difícil que escribirlo era predecirlo. La pelota viajó al ángulo y puso el 1-0. ¿Listo? No, que listo. Uruguay se adelantó unos metros y Diego Forlán comenzó a ser todo lo gravitante que puede ser, en compañía de un intermitente Edinson Cavani, que no fue, ni de cerca, Luis Suárez.

A los 40′ de la primera mitad Diego Forlán (o “El domador de Jabulanis”) la calzó con la derecha y derrotó a Stekelenburg. 1-1 y todo por delante. En Holanda se miraban incredúlos. El segundo tiempo mostró a un Uruguay en mejor forma y a un Holanda esperando y dándole la pelota a Robben, su director de orquesta, que recostado por la derecha y enganchando hacía el centro, ponía nerviosa a toda la Celeste.

Increiblemente, y esto también es lo lindo que tiene el fóbal, cuando Uruguay más presionaba, Holanda llegó al segundo. Offside de Van Persie que el lamentable árbitro uzbeco no señaló y Wesley Sneijder volvía a amargar a una Selección de estos lares. Primero Brasil, ahora Holanda.

Uruguay, claro estaba, no se iba a entregar. Sin embargo, si aflojó las marcas. Abreu ingresó buscando darle juego áreo a los charrúas e intentando asociarse. En el momento en el que el Loco veía por donde acomodarse, una gran jugada holandesa culminó con centro de Kuyt, tras apertura de Sneijder a la izquierda y un verdadero golazo de cabeza de Arjen Robben, que con muy poco recorrido y márgen la colocó sobre la base del poste derecho del pobre Muslera que, una vez más, sólo podía mirar.

Ahora sí, 3-1, Uruguay se entregaba…No. Gargano, incansable, empujaba. Maxi Pereira también intentaba. Cavani se instaló en los últimos metros y Abreu hacía el trabajo sucio. Forlán debió salir y en su lugar ingresó el delantero de Banfield Sebastián Fernández. Papelito poco pudo hacer para emular a Forlán, pero si su botín media dos centímentros más pudo haber marcado el necesario descuento diez minutos antes de lo que llegó.

Uruguay le hizo culto a su tradición e historia y a pura garra – y con una gran definición de Maxi Pereira- logró ponerse 2-3. Quedaban 180 segundos que los charrúas jugaron con el corazón en la mano y en los que los naranjas casi se hacen jugo.

Pero Holanda, esa Holanda que ya arañó la Copa del Mundo en 1974 y en 1978, llegó a la gran final. ¿Será el 2010 el año de la Naranja? De Uruguay sólo destacar un pasaje de su himno, muy similar al nuestro: “Con gloria morir”. La Celeste hizo carne de esa frase y así se retiró del Green Point. Derrotado sí, pero vendiendo la derrota en euros.

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NO CULPES A JAGGER…

¿Cómo se explica que Brasil ya no esté en Sudáfrica? Sin dudas era una máquina. Excepto en el choque incial ante Corea del Norte (aunque jamás estuvo en duda la victoria), después fue volteando, una a una, a las Selecciones que osaron hacerle frente, con excepción de Portugal cuando ambos se conformaron con un 0-0 que los clasificaba.

Hoy, en el primer tiempo, la apuesta era ¿Cuantos goles iba a terminar haciendo Brasil? Maicon, Felipe Melo, Robinho y Kaká eran los puntos más altos de Brasil, ante una Holanda que no dejaba por nada su tibieza y sufría por eso. Ni Robben, ni Sneijder, ni Kuyt lograban inquietar a Julio César.

A nadie sorprendió el primer gol de Brasil, luego de un pase filoso de Felipe Melo. Robinho recibió y disparó al gol, ante la nula respuesta de Stelkelenburg. ¿la defensa Naranja? Un espanto. Luego, Kaká recibió a la Jabulani y sacó la folha seca de derecha. Iba al ángulo, peor Stekelenburg voló. Esa jugaba iba a terminar siendo clave.

Alguien dijo que la mejor noticia para Holanda era que el primer tiempo terminaba tan solo 0-1. Y termino teniendo mucha razón.

Inexplicablemente, Brasil se complicó. Comenzó a perder la pelota y creció el medio holandés. De hecho, tras una falta sobre la derecha del ataque holandés llegó el tiro libre que derivó en el centro de Wesley Sneijder que Felipe Melo peinó justo por delante de los puños de Julio César. 1-1 ¿y ahora?

Para colmo de males y para acrecentar el fastidio de Dunga, a Felipe Melo se le salió la cadena, pegó duro y vio la roja del árbitro japonés. Ahí, Holanda se convenció y fue a buscarlo más arriba. Comenzó a ganar metros y sumó corners. En uno de esos, Dirk Kuyt la peinó y Wesley Sneijder entró solo en el punto del penal para cabecear al 2-1. Promediaba la segunda mitad y Brasil que con once se había desesperado, con diez parecía al borde del colapso nervioso.

Holanda no hizo mucho más por el partido. Incluso, sino hubiese sido tan tibio, quizás le podría haber marcado uno o dos goles más ¿por juego? No, porque Brasil se desprotegio de una manera muy similar a la que lo hizo Inglaterra. Claro que en esa oportunidad Alemania supo como aprovecharlo.

En definitiva, el fútbol volvió a demostrar porque es un deporte tan hermoso. Cuando nadie lo esperaba, cayó Brasil y Holanda sigue, buscando saldar esa deuda histórica que los Mundiales tienen con la Naranja: le deben uno desde 1974.

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CON ARJEN ES ROBBEN


¡Ojo con Holanda! La Naranja archivó lo mecánico y pasó a lo práctico. Con un fútbol eficiente, sin lucir de más, despachó a un duro rival como asomba ser la sorprendente Eslovaquia de Vladimir Weiss

Pero con lo que no contaba Eslovaquia, que intento jugar un partido de igual a igual, es con que el equipo de Marjwick tenía un distinto en cancha. Arjen Robben, quien estuvo en duda hasta lo último para ser titular, comandó a los narajas a la victoria.

Sin embargo, el crack del Bayern Munich, convirtió un gol By Messi, enganchando desde la derecha al centro y definiendo de zurda. El 1-0 tranquilizó a los Naranjas y, inexplicablemente, no sacó de libreto a Eslovaquia, que siguió aguantando, con la peligrosidad de Vittek, el verdugo de Italia, como único recurso.

Así, Holanda desandaba tranquilo el partido, sin necesidad de esforzarse de más. Incluso, sacó a Van Persie para poner a Elia Elijero y a Wesley Sneijder, para meter a Klas Jan Huntelaar. Una muestra del poderío Naranja arriba.

El del Inter marcó el segundo, antes de irse. Aprovechó un error defensivo y, con el arco vacío y el arquero volviendo puso el 2-0 que sonaba a definitivo. Estaba bien, Holanda, uno de los dos equipos que ganó todo lo que jugó en la fase de grupos se metía en cuartos. Eslovaquia, que sólo pudo con Italia y después cayó ante Paraguay y apenas logró un empate contra Nueva Zelanda, se iba del Mundial, con el cádaver de la azzurra en el bolso.

Sin embargo, el Mundial tenía reservado una sorpresa más para los Eslovacos. A los ’93, Stekelenburg salió apurado a cortar a Kopunek, le cometió penal y Vittek, alcanzando a Higuaín, lo cambió por gol. Inmediatamente después el partido finalizo. Unos esperan a Brasil o Chile, los otros se van cumplidos en su debut mundialista.

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Rock and Ball es un blog que pretende informar, con un estilo desacartonado, sobre los hechos más salientes deportivos y musicales del país y del mundo. Aclaración: dijimos pretende, no que vamos a hacerlo.

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