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ARGENTINA ELIMINADA: ¿DE QUE NOS QUEJAMOS?

La Selección Argentina abandonó Sudáfrica en medio de una dolorosa y lacerante derrota 4-0 sobre Alemania. El equipo terminara redondeando el quinto lugar de 32 equipos en un Mundial al que llegó, según la visión de los “especialistas” jugando horrible e incluso para algunos, con muchas chances de irse en primera rueda.

Sin embargo, Argentina logró revertir el mal juego de eliminatorias y conseguir, en este Mundial, desarrollar un fútbol ofensivo con un tridente al cual se le caían los goles del bolsillo. Así, a Nigeria se la debió haber goleado como se la goleó a Corea y Grecia debió pasar una suerte similar. Ante México, jugando mal, logró una distancia de 3-0 en apenas 60 minutos de partido.

Pero lo agarró Alemania y evidenció todas las falencias, ocultas detrás de un poderío casi letal, muy por encima del de cualquier Selección, a excepción del equipo de Joachim Löw.

Argentina se encontró en desventaja y Diego mostró lo que se sabía desde Buenos Aires: no había plan B. Toda la prensa lo dijo en Eliminatorias y lo advirtió antes del Mundial, cuando, a fuerza de Tévez , Diego varió ese 4-4-2 que le brindó seguridad en Munich y goles ante Canadá, para pasar a un 4-3-3, fogoneado por la pensa, vertiginoso y vertical al que le faltó, sobre todo, la pausa.

Carlitos le rompió el esquema y lo situó ante un dibujo que puso en evidencia algo que también se palpó antes de que comience a rodar la jabulani: la lista estuvo mal armada. En realidad no mal armada, sino mal balanceada.

En un equipo que se sabía que podía perfectamente jugar con tres delanteros…¿Qué hace Cambiasso afuera? Quizás el Cuchu podría haber aportado la mano de Mascherano necesitaba, sin necesidad de encimarse con el a esta altura quijotesco volante de la Selección. Pero, todo eso se sabía de antemano, ¿Por qué sorprende, indigna y molesta ahora?

Alemania goleó a Argentina 4-0 y dejó al desnudo todas las falencias y las grietas que ya habían insinuado tibiamente los coreanos y un poco más fuerte los mexicanos. La goleada teutona también dejó en evidencia a la prensa de este país.

La misma que, en su gran mayoría, prefirió consultar por “torneos de trucos”, “desafíos de PlayStation” y “porque Tévez dormía solo” a preguntarse y preguntarle al DT, porque sacó a Verón, porque ante Alemania no era mejor volver al 4-4-2, porque no puso alguien que ayudara a Mascherano, porque pese a haber tenido “completamente estudiada” a Alemania nos hicieron un gol a los tres minutos.

Desde acá y desde allá, se eligió resaltar el “clima de campeón” que había en Sudáfrica, el esfuerzo que las 23 fieras le ponían a la cosa, los pósters en la concentración, el picado de los jueves, las cábalas… Nadie se preocupó por cosas tan triviales como la necesidad de un plan B. Al menos no hasta que el diario del lunes así lo indicó. Ojo, no es generalizado, pero la mayoría se comportó así. Y eso también merece una autocrítica similar a la que tendrán que hacer Diego y los suyos.

Sacando el exitismo Argentino que nos embarga a todos, sólo por haber nacido en este suelo, hay que decir que Argentina realizó un aceptable papel en el Mundial. Eso de “Del segundo nadie se acuerda” condena a los nuestros a la “gloria o devoto” dos frases hechas que llevan a la Argentina directo al fracaso, porque lo único que sirve es salir primero. El objetivo era terminar entre los cuatro primeros, se finalizó quinto. El objetivo, obvio, no se cumplió.

Pero nadie puede ahora rasgarse las vestiduras porque a Argentina no le dio la talla para jugar ante la mejor Alemania de los últimos 20 años.

Sobre Lionel Messi también se ha escrito y se escribirá mucho palabrerío. Al menos para mí, Messi fue de lo mejor de Argentina en el Mundial, un Mundial al que llegó jugando muy mal y desilusionando. Brilló ante Nigeria y apuntaló victorias ante Corea y Grecia. Con México participó del primer gol y ante Alemania pidió siempre la pelota pero pagó arrancar tan atrás. El problema con Lío será el mismo en tanto y en cuanto le pidamos que juegue “de Maradona” y no que sea él mismo.

La prensa de este país, el futuro cuerpo técnico (o el mismo, si es que continúa) deberán entender que “dejar la vida”, “jugar con el corazón” y “sentir la camiseta” sirve como complemento y no debe ser la única razón a la hora de ir a buscar una Copa del Mundo. ¿Argentina jugó mal? Mejor que en las eliminatorias. ¿Mereció quedar afuera? Sí, fue ampliamente superado por el rival. ¿Fue justo? Un 4-0 no deja mucho lugar para la justicia.

La copa del Mundo no se gana con el “corazón” se gana metiendo más goles que el rival de turno, aunque no genere “mística”, ni llene páginas de diarios, esa es la fórmula para ganar el Mundial. Lo demás es “mística” y puro cuento.

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